Cuando amar también duele
Julieta Micol Juárez
Un libro que recorre los mundos de su escritor: Damián Cots


En Nunca es cómodo amar, Damián Cots reúne historias atravesadas por el amor, el deseo, la memoria, la ausencia y los vínculos. A través de personajes y situaciones cotidianas, el autor explora esas zonas de la experiencia humana donde no siempre existen respuestas sencillas. Conversamos con él sobre el origen de la obra, sus personajes y las preguntas que aparecen detrás de cada relato.


— ¿Cuándo apareció la idea de escribir Nunca es cómodo amar?
— Aparece por necesidad. Estaba transitando varios duelos y un día me senté frente al teclado. Escribí tres o cuatro cuentos y sentí que ahí se jugaba un registro distinto a todos los anteriores. Se los mandé al editor para que me diera su opinión y le gustaron. A partir de entonces, no dejé de enviarle textos.

Tuvimos algunas conversaciones y coincidimos en que el relato ganaba en despojo y verosimilitud cuando fluía entre el realismo y el tango. Esa idea la tuve siempre a mano mientras escribía los otros veinte cuentos. El título del libro surgió en el séptimo relato y, desde se momento, jamás se cuestionó.


— El amor aparece de formas muy distintas a lo largo de los relatos. ¿Qué fue lo que más te interesó explorar a través de esos vínculos?
— Sí, y desde distintos lugares. Creo que lo más interesante de explorar es la cuestión de la ambivalencia. Solemos caer rendidos ante la ilusión de que eliminarla nos volvería más felices.

Hay un impulso de la sociedad actual que tiende a polarizar las emociones y a negar la muerte. En la vida real, las emociones nos recorren y nos dividen. Los duelos nos permiten hacer algo con lo que perdemos.

El mandato de hoy parece llevarnos al lugar opuesto del amor: a la indiferencia, a la autosuficiencia, a la autogestión de las emociones y, casi sin metáfora, al control de la intensidad de aquello que amamos, como si eso fuera posible.

Parece que a nadie le gusta decir que el amor tiene más de oficio que de espontaneidad, más de perder que de ganar. Hay algo que el amor inventa y que no se consigue en las tiendas virtuales: nos da la posibilidad real de apostar a ser la persona que nos gustaría ser. Eso sí, para ello tenemos que dejar de ser quienes éramos.

El amor no está hecho para reflejarse en un espejo o en una pantalla, sino para habitar el otro lado y redescubrirse.


— Y en ese recorrido, ¿qué lugar ocupa el deseo?
— El deseo aparece, justamente, cuando algo de la ambivalencia circula y algo de la falta queda expuesto. Los personajes se vuelcan al acto en la medida en que irrumpe la angustia, la desilusión o el desengaño. Una palabra que toca el cuerpo, un cuerpo que toca la ilusión, una ilusión que sacude el alma.

En el caso de esta novela encubierta, así le digo yo, creo que el deseo forma parte de la historia que no se cuenta. Es la incomodidad misma.


— También aparecen la memoria, la ausencia y los vínculos familiares. ¿Hay alguna de esas dimensiones que haya sido particularmente difícil de llevar a la escritura?
— Algunos textos los escribí llorando. Paradójicamente, fue fácil, no porque lo que sentí en ese momento haya quedado reflejado en lo que escribí después, sino porque lo necesitaba tanto que sentí un fuerte alivio.

En esos casos, me venía muy bien pasárselo al editor sin releer.


— Tus personajes muchas veces se encuentran frente a situaciones que los obligan a tomar decisiones o enfrentarse con algo de sí mismos. ¿Qué buscás encontrar en ellos como escritor?
— Que me muestren cómo aman, cómo sufren, cómo gozan. Que me cuenten cómo es el mundo para ellos, en esa parte de la historia que les toca protagonizar.


— ¿Qué te gustaría que el lector se lleve después de cerrar el libro?
— Si lo cierra antes de leerlo, que se lo lleve a alguien que le interese.

Si lo hace después de leerlo... tantas cosas, todas fantasías, por supuesto. Lo primero, alguna sensación en el cuerpo, sea la que fuere. Después, la intimidad con el narrador, que se llegue a una buena transferencia. Por último, que se robe una palabra, una frase, una partecita de la historia y la transforme y la divulgue bajo su propia autoría.


— Esta obra la publicó por Acercándonos Ediciones. ¿Cómo fue para vos transitar este proceso junto a la editorial y qué significó que Nunca es cómodo amar encontrara allí su lugar?
— Un placer, los conozco hace muchos años; la confianza y el respeto mutuo facilitan los procesos de trabajo.

Creo que es un buen lugar para el libro, más allá de que Acercándonos sea un gerundio y está obra empuje al verbo, me resulta familiar, genuino y emocionante, que naciera en esta casa, otra vez.


Entre vínculos, deseos, recuerdos y ausencias, Nunca es cómodo amar propone detenerse en aquello que muchas veces preferimos no mirar de frente. Cots construye personajes atravesados por sus propias preguntas y deja que sean ellos, y también los lectores, quienes encuentren sus propias respuestas. Porque, como sugiere el título, quizás amar nunca sea del todo cómodo.

La presentación del libro tuvo lugar el sábado 19 de aseptiembnre en Ladran Sancho, Guardiavieja 3811, un espacio que acompañó el encuentro con lectores y lectoras y permitió compartir esta nueva obra de Cots. En la construcción del libro también participaron Milena Bracci, autora del prólogo, cuya mirada introduce y acompaña el recorrido por los relatos; Veronique Pestoni, responsable de la tapa y el diseño; y Pablo Puente, editor de la obra. Cada una de estas miradas forma parte de la construcción de Nunca es cómodo amar, un libro que invita a entrar en sus historias para reconocer, entre sus personajes y escenas, algo de aquello que también nos atraviesa.

En Nunca es cómodo amar, Damián Cots reúne historias atravesadas por el amor, el deseo, la memoria, la ausencia y los vínculos. A través de personajes y situaciones cotidianas, el autor explora esas zonas de la experiencia humana donde no siempre existen respuestas sencillas. Conversamos con él sobre el origen de la obra, sus personajes y las preguntas que aparecen detrás de cada relato.


— ¿Cuándo apareció la idea de escribir Nunca es cómodo amar?
— Aparece por necesidad. Estaba transitando varios duelos y un día me senté frente al teclado. Escribí tres o cuatro cuentos y sentí que ahí se jugaba un registro distinto a todos los anteriores. Se los mandé al editor para que me diera su opinión y le gustaron. A partir de entonces, no dejé de enviarle textos.

Tuvimos algunas conversaciones y coincidimos en que el relato ganaba en despojo y verosimilitud cuando fluía entre el realismo y el tango. Esa idea la tuve siempre a mano mientras escribía los otros veinte cuentos. El título del libro surgió en el séptimo relato y, desde se momento, jamás se cuestionó.


— El amor aparece de formas muy distintas a lo largo de los relatos. ¿Qué fue lo que más te interesó explorar a través de esos vínculos?
— Sí, y desde distintos lugares. Creo que lo más interesante de explorar es la cuestión de la ambivalencia. Solemos caer rendidos ante la ilusión de que eliminarla nos volvería más felices.

Hay un impulso de la sociedad actual que tiende a polarizar las emociones y a negar la muerte. En la vida real, las emociones nos recorren y nos dividen. Los duelos nos permiten hacer algo con lo que perdemos.

El mandato de hoy parece llevarnos al lugar opuesto del amor: a la indiferencia, a la autosuficiencia, a la autogestión de las emociones y, casi sin metáfora, al control de la intensidad de aquello que amamos, como si eso fuera posible.

Parece que a nadie le gusta decir que el amor tiene más de oficio que de espontaneidad, más de perder que de ganar. Hay algo que el amor inventa y que no se consigue en las tiendas virtuales: nos da la posibilidad real de apostar a ser la persona que nos gustaría ser. Eso sí, para ello tenemos que dejar de ser quienes éramos.

El amor no está hecho para reflejarse en un espejo o en una pantalla, sino para habitar el otro lado y redescubrirse.


— Y en ese recorrido, ¿qué lugar ocupa el deseo?
— El deseo aparece, justamente, cuando algo de la ambivalencia circula y algo de la falta queda expuesto. Los personajes se vuelcan al acto en la medida en que irrumpe la angustia, la desilusión o el desengaño. Una palabra que toca el cuerpo, un cuerpo que toca la ilusión, una ilusión que sacude el alma.

En el caso de esta novela encubierta, así le digo yo, creo que el deseo forma parte de la historia que no se cuenta. Es la incomodidad misma.


— También aparecen la memoria, la ausencia y los vínculos familiares. ¿Hay alguna de esas dimensiones que haya sido particularmente difícil de llevar a la escritura?
— Algunos textos los escribí llorando. Paradójicamente, fue fácil, no porque lo que sentí en ese momento haya quedado reflejado en lo que escribí después, sino porque lo necesitaba tanto que sentí un fuerte alivio.

En esos casos, me venía muy bien pasárselo al editor sin releer.


— Tus personajes muchas veces se encuentran frente a situaciones que los obligan a tomar decisiones o enfrentarse con algo de sí mismos. ¿Qué buscás encontrar en ellos como escritor?
— Que me muestren cómo aman, cómo sufren, cómo gozan. Que me cuenten cómo es el mundo para ellos, en esa parte de la historia que les toca protagonizar.


— ¿Qué te gustaría que el lector se lleve después de cerrar el libro?
— Si lo cierra antes de leerlo, que se lo lleve a alguien que le interese.

Si lo hace después de leerlo... tantas cosas, todas fantasías, por supuesto. Lo primero, alguna sensación en el cuerpo, sea la que fuere. Después, la intimidad con el narrador, que se llegue a una buena transferencia. Por último, que se robe una palabra, una frase, una partecita de la historia y la transforme y la divulgue bajo su propia autoría.


— Esta obra la publicó por Acercándonos Ediciones. ¿Cómo fue para vos transitar este proceso junto a la editorial y qué significó que Nunca es cómodo amar encontrara allí su lugar?
— Un placer, los conozco hace muchos años; la confianza y el respeto mutuo facilitan los procesos de trabajo.

Creo que es un buen lugar para el libro, más allá de que Acercándonos sea un gerundio y está obra empuje al verbo, me resulta familiar, genuino y emocionante, que naciera en esta casa, otra vez.


Entre vínculos, deseos, recuerdos y ausencias, Nunca es cómodo amar propone detenerse en aquello que muchas veces preferimos no mirar de frente. Cots construye personajes atravesados por sus propias preguntas y deja que sean ellos, y también los lectores, quienes encuentren sus propias respuestas. Porque, como sugiere el título, quizás amar nunca sea del todo cómodo.

La presentación del libro tuvo lugar el sábado 19 de aseptiembnre en Ladran Sancho, Guardiavieja 3811, un espacio que acompañó el encuentro con lectores y lectoras y permitió compartir esta nueva obra de Cots. En la construcción del libro también participaron Milena Bracci, autora del prólogo, cuya mirada introduce y acompaña el recorrido por los relatos; Veronique Pestoni, responsable de la tapa y el diseño; y Pablo Puente, editor de la obra. Cada una de estas miradas forma parte de la construcción de Nunca es cómodo amar, un libro que invita a entrar en sus historias para reconocer, entre sus personajes y escenas, algo de aquello que también nos atraviesa.


 Últimos Libros editados

Relato estratégico. Comunicación sindical en América Latina y el
Novedades
ISBN:
$35000.00.-

La Región Metropolitana Confluencia
Novedades
ISBN:
$32000.00.-

En la tierra como en el cielo
Novedades
ISBN:
$32000.00.-

Nunca es cómodo amar
Novedades
ISBN:
$35000.00.-

Fortunato Benaim. La ciencia, el arte y la vida
Novedades
ISBN:
$28000.00.-

Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez
Novedades
ISBN:
$32000.00.-




Acercándonos Movimiento Cultural
Rondeau 1651, CABA / Avellaneda de Argañaraz 1245, Avellaneda
  11 6011-0453
Acercándonos Movimiento Cultural
Rondeau 1651, CABA / Avellaneda de Argañaraz 1245, Avellaneda
  11 6011-0453