

“Vuelve a caer la aprobación al Gobierno y el humor social se deteriora”. Esa es la principal conclusión de las consultoras. En junio, la gestión registró el nivel más bajo de apoyo desde su diciembre del 23.
La desaprobación trepa al 64% e involucra a los votantes del cuasi oficialismo del PRO y la UCR. Se observa que el apoyo entre los mileistas decreció, de un incondicional 100% al 88%. Entre los de PRO disminuyó del 85 al 42 %, entre los votantes de la UCR se derrumbó a un escaso 13%. Cae la aprobación entre lo que lo apoyaron estos 2 años.
El gobierno parece haber tomado nota de la incapacidad del modelo de obtener consenso suficiente para la continuidad. Su respuesta apunta a “hacer trampa”, modificando la ley electoral (léase eliminación de la PASO), no a revisar el programa. Las medidas propuestas, como el súper RIGI o la modificación del BCRA, solo son más de lo mismo; el rumbo no se modifica.
Por eso, llevamos meses hablando de Adorni, después, del mundial, y seguirán otros meses hablando de las PASO 2027, o de algún otro tema escapista. La Scaloneta se negó a darle unos días más de circo.
Pero de los horribles datos sociales, cada vez peores, de caída del salario disponible, de otro tarifazo más, del creciente trabajo en negro, o del constante aumento de los uberizados, de eso no se habla. De que el programa ecónomico no es para las mayorías no se debe hablar.
Por ello Kristalina Georgieva, jefa del FMI, llegaría al país a fines de julio; tendría reuniones con el “Círculo Rojo” argentino para bajar la línea de que el gobierno esté ordenado políticamente, que la crisis que se esgrime popularmente no existe y que no se debe permitir: que la oposición se rearme.
Los números internos encendieron alertas en la mesa chica del Gobierno. La imagen negativa de Milei preocupa a los armadores; y el peronismo, aun atravesado por sus propias peleas, es competitivo. Solo debe ordenar una candidatura unificada.
¿Éxito o fracaso?
Diego Coatz, de la Unión Industrial (UIA), observó que no solo cae la industria tradicional, caen incluso los sectores industriales vinculados a minería (-5,6%), petróleo (-3,5%) y el agro (-9,5%). El crecimiento no llega a la gente, y la caída industrial se transforma en más desempleo. Para 2026 estima que habrá una pérdida de 105.000 empleos.
También cae el consumo privado: en junio acumuló siete meses consecutivos de retroceso interanual.
El RIGI promueve extraer nuestros recursos naturales (petroleo, gas, cobre, litio, etc). Traen sus propias maquinas, tienen sus propios proveedores internacionales para los insumos, hasta importaron completas las viviendas para un obrador en la cordillera. Exportan la producción, están exentas de impuestos, y ni siquiera deben liquidar las divisas en el país, ¿Qué beneficio nos queda? Tan solo unos pocos (muy pocos) puestos de trabajo.
El oficialismo pretende construir su escenario optimista a partir de una mejora productiva que, como vimos, no se percibe: el impulso de sectores como el agro, la energía y la minería, pero con caída del empleo y salarios rezagados, difícil tarea les aguarda.
El proyecto libertario nos plantea una reconversión productiva, donde los beneficiados son todos sectores basados en la de renta natural, (petroleo y gas, agricultura, minería) o renta financiera. Para los sectores monopólicos imponer ese proyecto rentístico, cuyo mercado es el exterior, no el interno, es un éxito; los mencionados datos sociales no son un fracaso, porque una mejora social no figura entre sus intenciones.
Indicadores laborales
La tasa de desempleo se mantiene baja, pero el empleo es cada vez más precario. Según Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, uno de cada dos trabajadores lo hace en changas, cuentapropismo de baja calificación o empleos informales en un mercado laboral que reemplaza puestos registrados por ocupaciones informales. “El deterioro del mercado de trabajo no se expresa en la falta de empleo, sino en un deterioro de las condiciones laborales”.
El mencionado trabajo muestra simultáneamente crecimiento del autoempleo, condiciones más precarias y crecientes riesgos de pérdida de ingresos para los ocupados. El sector privado formal cae en porcentaje del empleo total. El “micro informal” —changas, autoempleo no registrado y asalariados sin aportes— aumentó, impulsado especialmente por el no asalariado informal, que trepó de 28,2% a 31,7%.
Un brutal tarifazo
El aumento del costo de los servicios públicos supera fuertemente al de los salarios, evidenciando una amplia pérdida del poder adquisitivo en la gestión Milei. Las subas fueron muy superiores tanto de los salarios como de la inflación.
Al asumir el gobierno actual, una canasta promedio de servicios públicos (luz, gas, agua y transporte) representaba aproximadamente el 6% del salario formal promedio. A Mediados de 2026 según con el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), se multiplicó por 2.5, hasta el 15%
Según el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) el transporte fue lo que más aumentó: El subte acumuló del 1926% de incremento, mientras el colectivo subió un 1450% y el tren un 977%. A la par, la electricidad y gas aumentaron, un 847%. (en promedio), y la nafta acumuló un 631%.
La quita de subsidios en la energía golpeó fuertemente a todos los niveles de ingresos, pero para los menos pudientes les triplicó el costo. En el estrato superior pasó de representar el 4,1% del salario al 6,4%. Para los ingresos medios escaló del 1,5% a cerca del 4,8% del salario estacional, mientras que para bajos ingresos aumentó del 1,5% a más del 4,1% de su salario.
El aumento del endeudamiento
Los incumplimientos ya afectan al 27,9% de los deudores. El deterioro es mayor entre usuarios tarjetas de consumo y de plataformas. Especialistas advierten que la pérdida del poder adquisitivo y las tasas reales positivas seguirán presionando sobre la capacidad de pago de las familias.
Los datos muestran que los altos niveles de morosidad, superior a los 90 días, considerados de incumplimiento. Con un fuerte componente de consumo, y afectando particularmente a los más jóvenes (sub 26). Esto hunde la fantasía del gobierno ultra liberal de transformar al crédito en motor de la actividad.
La política hacia los trabajadores ha sido la de contener los salarios, limitando las actualizaciones salariales: el ministro de economía acaba de confirmar que no homologará convenios colectivos con subas superiores del 2% (la inflación de junio del 2026). La eliminación de subsidios a los servicios públicos ha implicado descomunales incrementos, erosionando aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, sea formales, informales o de la economía popular. Ante la imposibilidad de cubrir sus necesidades muchos han recurrido al endeudamiento.
El BCRA se dedica a básicamente contener el dólar. La principal de sus herramientas ha sido sostener una elevada tasa de interés que encarece el crédito y favorece la especulación financiera (el carry trade). Contrariando la historia nacional de crédito barato, este gobierno ha sostenido tasas reales positivas (mayores a la inflación).
La trampa de ingreso disponible decreciente y alto costo del crédito ha generado una bomba de tiempo social. Agravado porque las tasa real positiva se amplían para los préstamos de tarjetas y plataformas, a un nivel que no se puede llamarse sino que usurario.
De acuerdo con la consultora EcoGo, los hogares argentinos ya destinan casi el 30% de su ingreso al pago de compromisos financieros, mientras que hace 2 años rondaba el 17%.
Esto afecta particularmente a los jóvenes. En mayo 2026 había 1.382.00 jóvenes (hasta 24 años) que tenían algún tipo de financiamiento, y 528.000 acumulaban atrasos superiores a 90 días.
Hay un problema de creciente incumplimiento de las deudas financieras. El CEO de Banco Galicia, un banquero no un sindicalista, sostuvo que el aumento de la morosidad se explica porque se perdió entre un 20% y un 30% del salario real. El gobierno, a través del vocero presidencial, en lugar de reconocer el problema e intentar alguna solución, como unos cuantos han planteado en el congreso, afirma que es un problema de los individuos que no sabes administrar sus ingresos, dejándolos desprotegidos ante los abusos del libre mercado.
A modo de conclusión
El apoyo a Milei mide alrededor de 33%, por ello sus desesperación por manipular las elecciones. La estrategia oficial de poner como tema de discusión le elección presidencial es cuanto menos apresurada. Falta más de un año, y a los argentinos de a pie les interesa saber cómo llegar a fin de mes, cómo salir de las deudas usurarias en que han quedado entrampados, que cuál va a ser el candidato.
Desde el “círculo rojo” pretenden imponer la continuidad del modelo, olvidando que para ello deben obtener un consenso social que hoy les es esquivo. Solo tras fracasos de gobiernos populares, y con muy buen manejo propagandístico, pudieron llegar electoralmente Macri y Milei.
Los dueños del país saben cómo ganar millones, no saben de política; y los lúmpenes e ineptos libertarados tampoco tienen idea de cómo manejar los tiempos de la política, y se están desayunando la cena.
El 2027 empezará discutiendo la realidad económico social de los argentinos, no va a haber otro mundial, se discutirá del trabajo que no hay (salvo en Rappi o Uber), de los salarios que no alcanzan, de las tarifas que se comen el escaso ingreso, de la falta de esperanza que genera este modelo.
Esta restauración conservadora que proponen es profundamente excluyente. Difícil que pueda alcanzar consenso. De estos errores no hay Trump que los salve.
Lo más probable es que la mayoría busque una alternativa. El desafío del peronismo es constituirse en una que ilusione a las mayorías.
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