Origen y destino de la riqueza. ¿Saqueo o Desarrollo?
Julián Denaro
El afán de enriquecimiento del sector financiero sumado a la planificación de saqueo por parte de las corporaciones anglosajonas intentan prolongar el mecanismo de la bicicleta financiera, pero llega un momento en que deja de ser posible.


La avergonzante y penosa situación de la Argentina por estos días, en la cual nuestro Ministro de Economía está suplicando al Tesoro de EE.UU. por un préstamo que salve a su gobierno, tiene una contracara muy marcada con su opuesto. Conviene para contraponer las diferencias completar la descripción de Luis Caputo: arrastrado en completa desesperación.

La citada escena es una lógica consecuencia de la aplicación del modelo librecambista financiero en su cuarta edición. Por cierto, las tres veces anteriores también dependió del crédito externo para extenderse en el tiempo lo más posible.

Dos de sus características principales son, por un lado, la concentración de ingresos, mediante una criminal transferencia de recursos desde el conjunto del pueblo hacia los núcleos concentrados de poder y, por otro lado, la conformación de un déficit financiero estructural que a través de un grifo abierto extrae un millonario caudal de dinero afuera del país para engordar las cuentas del poder financiero que se esconden en guaridas fiscales en el exterior.

Ninguna de las dos propiedades destacadas se autofinancia, por cuanto sólo puede ser mantenido con endeudamiento externo, a través de una trampa engañosa utilizada como pantalla, como maquillaje, como disfraz. Sin embargo, la interpretación de quien escribe es que el período de 50 años de impunidad para el neoliberalismo se terminó, ya que el velo está camino a ser corrido y expuesto con facilidad en los tiempos venideros.

Las corporaciones financieras nucleadas en EEUU y alineadas con el Estado de Israel pretenden robar nuestras riquezas de nuestro tan maravilloso país, para lo cual nos necesitan pobres, sin esperanza y altamente endeudados, para cobrarse la deuda con la entrega de nuestros tan añorados recursos. La segunda reserva mundial de gas, la cuarta de petróleo, las reservas de agua dulce más extensas e importantes del planeta, el triángulo del litio que ostenta las dos terceras partes de reserva en el globo terráqueo, las llanuras más grandes del mundo, los viñedos más altos del mundo, la región de pesca más extensa del mundo perteneciente a un país, que es nuestra Pampa Azul, nuestro Mar Argentino, que además desborda en reservas mineralógicas e hidrocarburíferas, los vientos patagónicos que generan la mejor energía eólica de la Tierra, la cercanía al sol de nuestra Puna que permite el mejor aprovechamiento de la energía solar, más las olas bonaerenses que proveen de energía undimotriz, nuestro oro, plata y cobre, nuestra variedad de frutas, nuestro desarrollo científico y tecnológico, nuestro capital humano, nuestra cultura y los paisajes más diversos del mundo que se ofrecen a la industria del turismo. Todo este negocio lo quieren para ellos.

Para eso, aplicaron por cuarta vez un modelo de apertura de importaciones que desprotege y destruye la industria generadora de empleo, de quita de impuestos a los sectores más ricos que empobrece al pueblo al tener que pagar esos impuestos que ya no pagan los ricos, de desfinanciación de la inversión social del Estado que se traduce en interrupción del desarrollo, aumento del desempleo y desconexión del tejido productivo, de beneficios económicos para las corporaciones de poder que a través de los medios apoyan a los gobiernos que sirven a ellos y, entre otros mecanismos macabros, de la bicicleta financiera que extrae recursos permanentes de nuestro país.

Precisamente, la bici consiste en un saqueo continuo. Se ingresan dólares que se cambian por pesos que a su vez compran bonos del Estado Argentino. Estos Títulos Públicos pagan elevadas tasas de interés que enriquecen rápidamente a sus tenedores. Ejemplo: para quien ingresó 100 millones de dólares a 1.300 pesos el dólar, eso representa 130.000 millones de pesos, que capitalizados al 3% mensual durante un año ascienden a 185.350 millones de pesos. Si el dólar subió al 1% cada mes, el nuevo precio del dólar es 1.465, por cuanto el capital se transforma en 126,5 millones de dólares. Como se ve, se trata de una ganancia en dólares del 26,5% anual, algo que no existe en otro lugar, pero fundamentalmente que es muy injusto, ya que se trata de una colocación que no crea producción, ni actividad, ni empleo, sólo enriquecimiento para sí misma.

El aumento del desempleo más la reducción del poder adquisitivo con la suba de impuestos, adicionado al ajuste de la inversión social del Estado, generan una contracción dolorosa en términos de producción y de recaudación del Estado, que por otro lado tiene que pagar cada vez más intereses de deuda producto de la bici. En consecuencia, se necesitan cada vez más dólares para cubrir los agujeros provocados por el mismo sistema perverso. Además, los precios internos creciendo con la tasa de interés, a mayor velocidad que el dólar, generan una inflación en dólares que disminuye las exportaciones argentinas al perder competitividad. Queda claro que no puede mantenerse por mucho tiempo.

El afán de enriquecimiento del sector financiero sumado a la planificación de saqueo por parte de las corporaciones anglosajonas intentan prolongar este mecanismo, pero llega un momento en que deja de ser posible. En esta oportunidad, ese momento es ahora, octubre 2025. Si Caputo consigue un préstamo más, es para estirar este saqueo unas pocas semanas más, pero si en vez de semanas son meses, la pérdida de la Nación Argentina será mayor, porque mayor cantidad de recursos le son extraídos y porque mayores condicionamientos de deuda tendrá hacia el futuro.

¿Existe un mecanismo que en vez de extraer recursos sin límite los aportes, enriqueciendo al país, en lugar de empobrecerlo? La respuesta es sí, y ya se aplicó en sendas oportunidades.

El Modelo Proteccionista Industrial embanderado con el Peronismo, orienta su política económica hacia generar desarrollo inclusivo. Esto es, aliviar de impuestos a las mayorías populares, volviendo la estructura tributaria más progresiva, aumentar la inversión social del Estado que impulsa al desarrollo, aumentando las exportaciones con valor agregado y generando empleo, aplicar medidas proteccionistas que resguardan la industria local al tiempo de incrementar la recaudación del Estado, insertarse de manera inteligente en el nuevo mundo multipolar y multimonedas, quedando así a resguardo del sometimiento con EEUU, etcétera.

La última vez que se aplicó el modelo proteccionista industrial (2019-2023), por cierto, dejó un superávit comercial, turístico y energético, que curiosamente facilitó las cuentas del primer año del gobierno actual. Además, el impulso a la industria satelital, a la generación de energía nuclear y haber acordado la incorporación al BRICS, dejaban a la Argentina en una condición totalmente alejada de su dependencia con EEUU, tragedia que provocó este gobierno librecambista financiero, que está haciendo todo lo posible para vender el país entero a cambio de unas monedas que le extiendan la prolongación del saqueo financiero.

Cabe recordar que el BRICS es un bloque de cooperación comercial, industrial, financiera y geopolítica constituida por la mitad de la población global, el 40% del producto mundial, pero claro, enemistada con las pretensiones de saqueo norteamericanas…

¿Queda claro qué modelo elegir?

La avergonzante y penosa situación de la Argentina por estos días, en la cual nuestro Ministro de Economía está suplicando al Tesoro de EE.UU. por un préstamo que salve a su gobierno, tiene una contracara muy marcada con su opuesto. Conviene para contraponer las diferencias completar la descripción de Luis Caputo: arrastrado en completa desesperación.

La citada escena es una lógica consecuencia de la aplicación del modelo librecambista financiero en su cuarta edición. Por cierto, las tres veces anteriores también dependió del crédito externo para extenderse en el tiempo lo más posible.

Dos de sus características principales son, por un lado, la concentración de ingresos, mediante una criminal transferencia de recursos desde el conjunto del pueblo hacia los núcleos concentrados de poder y, por otro lado, la conformación de un déficit financiero estructural que a través de un grifo abierto extrae un millonario caudal de dinero afuera del país para engordar las cuentas del poder financiero que se esconden en guaridas fiscales en el exterior.

Ninguna de las dos propiedades destacadas se autofinancia, por cuanto sólo puede ser mantenido con endeudamiento externo, a través de una trampa engañosa utilizada como pantalla, como maquillaje, como disfraz. Sin embargo, la interpretación de quien escribe es que el período de 50 años de impunidad para el neoliberalismo se terminó, ya que el velo está camino a ser corrido y expuesto con facilidad en los tiempos venideros.

Las corporaciones financieras nucleadas en EEUU y alineadas con el Estado de Israel pretenden robar nuestras riquezas de nuestro tan maravilloso país, para lo cual nos necesitan pobres, sin esperanza y altamente endeudados, para cobrarse la deuda con la entrega de nuestros tan añorados recursos. La segunda reserva mundial de gas, la cuarta de petróleo, las reservas de agua dulce más extensas e importantes del planeta, el triángulo del litio que ostenta las dos terceras partes de reserva en el globo terráqueo, las llanuras más grandes del mundo, los viñedos más altos del mundo, la región de pesca más extensa del mundo perteneciente a un país, que es nuestra Pampa Azul, nuestro Mar Argentino, que además desborda en reservas mineralógicas e hidrocarburíferas, los vientos patagónicos que generan la mejor energía eólica de la Tierra, la cercanía al sol de nuestra Puna que permite el mejor aprovechamiento de la energía solar, más las olas bonaerenses que proveen de energía undimotriz, nuestro oro, plata y cobre, nuestra variedad de frutas, nuestro desarrollo científico y tecnológico, nuestro capital humano, nuestra cultura y los paisajes más diversos del mundo que se ofrecen a la industria del turismo. Todo este negocio lo quieren para ellos.

Para eso, aplicaron por cuarta vez un modelo de apertura de importaciones que desprotege y destruye la industria generadora de empleo, de quita de impuestos a los sectores más ricos que empobrece al pueblo al tener que pagar esos impuestos que ya no pagan los ricos, de desfinanciación de la inversión social del Estado que se traduce en interrupción del desarrollo, aumento del desempleo y desconexión del tejido productivo, de beneficios económicos para las corporaciones de poder que a través de los medios apoyan a los gobiernos que sirven a ellos y, entre otros mecanismos macabros, de la bicicleta financiera que extrae recursos permanentes de nuestro país.

Precisamente, la bici consiste en un saqueo continuo. Se ingresan dólares que se cambian por pesos que a su vez compran bonos del Estado Argentino. Estos Títulos Públicos pagan elevadas tasas de interés que enriquecen rápidamente a sus tenedores. Ejemplo: para quien ingresó 100 millones de dólares a 1.300 pesos el dólar, eso representa 130.000 millones de pesos, que capitalizados al 3% mensual durante un año ascienden a 185.350 millones de pesos. Si el dólar subió al 1% cada mes, el nuevo precio del dólar es 1.465, por cuanto el capital se transforma en 126,5 millones de dólares. Como se ve, se trata de una ganancia en dólares del 26,5% anual, algo que no existe en otro lugar, pero fundamentalmente que es muy injusto, ya que se trata de una colocación que no crea producción, ni actividad, ni empleo, sólo enriquecimiento para sí misma.

El aumento del desempleo más la reducción del poder adquisitivo con la suba de impuestos, adicionado al ajuste de la inversión social del Estado, generan una contracción dolorosa en términos de producción y de recaudación del Estado, que por otro lado tiene que pagar cada vez más intereses de deuda producto de la bici. En consecuencia, se necesitan cada vez más dólares para cubrir los agujeros provocados por el mismo sistema perverso. Además, los precios internos creciendo con la tasa de interés, a mayor velocidad que el dólar, generan una inflación en dólares que disminuye las exportaciones argentinas al perder competitividad. Queda claro que no puede mantenerse por mucho tiempo.

El afán de enriquecimiento del sector financiero sumado a la planificación de saqueo por parte de las corporaciones anglosajonas intentan prolongar este mecanismo, pero llega un momento en que deja de ser posible. En esta oportunidad, ese momento es ahora, octubre 2025. Si Caputo consigue un préstamo más, es para estirar este saqueo unas pocas semanas más, pero si en vez de semanas son meses, la pérdida de la Nación Argentina será mayor, porque mayor cantidad de recursos le son extraídos y porque mayores condicionamientos de deuda tendrá hacia el futuro.

¿Existe un mecanismo que en vez de extraer recursos sin límite los aportes, enriqueciendo al país, en lugar de empobrecerlo? La respuesta es sí, y ya se aplicó en sendas oportunidades.

El Modelo Proteccionista Industrial embanderado con el Peronismo, orienta su política económica hacia generar desarrollo inclusivo. Esto es, aliviar de impuestos a las mayorías populares, volviendo la estructura tributaria más progresiva, aumentar la inversión social del Estado que impulsa al desarrollo, aumentando las exportaciones con valor agregado y generando empleo, aplicar medidas proteccionistas que resguardan la industria local al tiempo de incrementar la recaudación del Estado, insertarse de manera inteligente en el nuevo mundo multipolar y multimonedas, quedando así a resguardo del sometimiento con EEUU, etcétera.

La última vez que se aplicó el modelo proteccionista industrial (2019-2023), por cierto, dejó un superávit comercial, turístico y energético, que curiosamente facilitó las cuentas del primer año del gobierno actual. Además, el impulso a la industria satelital, a la generación de energía nuclear y haber acordado la incorporación al BRICS, dejaban a la Argentina en una condición totalmente alejada de su dependencia con EEUU, tragedia que provocó este gobierno librecambista financiero, que está haciendo todo lo posible para vender el país entero a cambio de unas monedas que le extiendan la prolongación del saqueo financiero.

Cabe recordar que el BRICS es un bloque de cooperación comercial, industrial, financiera y geopolítica constituida por la mitad de la población global, el 40% del producto mundial, pero claro, enemistada con las pretensiones de saqueo norteamericanas…

¿Queda claro qué modelo elegir?


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