La brutalidad de la aldea global
José Salvador Cárcamo
Las máquinas, la IA, el ser humano y el sistema que rige los destinos del excedente económico


Como consecuencia del avance tecnológico, se utiliza cada vez más capital o maquinas por unidad de trabajo, es decir, se sustituye trabajo humano por maquinarias; en términos marxianos, crece la composición orgánica del capital, a partir de lo cual surge una población excedente, trabajadores subocupados, desocupados o ejército industrial de reserva. Como consecuencia de la Inteligencia Artificial (IA), o sea la capacidad de las máquinas para imitar funciones cognitivas humanas, esta tendencia tiende a profundizarse, con la reducción del tiempo de trabajo necesario para producir y reproducir una mercancía con el consiguiente aumento de la productividad: mayor producción en menor tiempo.

En la etapa actual del capitalismo tardío, el brutalismo, término que introduce el historiador camerunés Achille Mbembe, corresponde a un orden mundial, donde la lógica económica, tecnológica y biológica se fusionan, borrándose el límite entre lo humano y la máquina, caracterizado por la cuantificación y gestión de los cuerpos (humanos y máquinas) y naturaleza como desechos, extendiéndose la deshumanización colonial a escala global. Una brutalización de la aldea global, donde el poder se ejerce a través de la gestión de la muerte, la producción de cuerpos vulnerables y la frontera u obstáculos a la movilidad humana (migraciones). La diferencia entre el brutalismo de los regímenes democráticos y el de la barbarie colonial se sitúa en el grado de teatralización de la violencia que conduce a la muerte, es el caso en la actualidad del genocidio palestino que lleva adelante el Estado de Israel con el apoyo de EE.UU., que se transmite en vivo por medio de la TV y redes sociales, con la indiferencia de gran parte de los Estados y población mundial. Es el caso también de Argentina con la estafa de la deuda externa que se utiliza en la actualidad para el enriquecimiento del Banco JP Morgan, Blackrock y de los ex funcionarios del JP Morgan, que cumplen la función de estar en los dos lados del mostrador: por un lado como funcionarios del gobierno argentino contraen deuda pública en dólares, por el otro lado fugan capitales junto a sus empleadores del JP Morgan, Blackrock, etc, con un 10% de ganancia en dólares como piso por el carry trade. Lo anterior consiste en invertir dinero en activos denominados en pesos, ganar intereses y luego convertir esos pesos en dólares. La renta financiera surge del diferencial entre la tasa de interés en pesos y el crecimiento del precio del dólar (devaluación del peso). Para sostener esa política – a través de la captura corporativa del Estado argentino y el gobierno – buscan tener un superávit fiscal para pagar los intereses de deuda. De esta forma los ganadores son el capital financiero y sus socios locales que manejan la política económica. Los perdedores, cuerpos sobrantes, desechos o residuos son aquellos afectados por la reducción del gasto público en educación, salud, ciencia y técnica, etc, es decir, trabajadores, jubiladxs, estudiantes, pymes, industria nacional, etc. afectados por la reducción de la demanda interna. De esta forma se reduce al Estado y a sus tres poderes a la función represiva para garantizar el desguace de la patria argentina y de los argentinos en beneficio de la minoría plutocrática mencionada.

El brutalismo además de los hechos, se manifiesta en los discursos de Donald Trump, Netanyahu y sus siervos en el sur de Nuestra América. El lunes 4 de agosto de 2025, el presidente argentino Javier Milei señaló, ‘voy a dejar de usar insultos, a ver si están en condiciones de poder discutir ideas’. Un informe del diario de la familia Mitre revelaba que en sus primeros 12 meses en la Casa Rosada lanzó 4.149 descalificaciones contra quienes identificó como adversarios. La retórica de 0,70 insultos con contenido sexual por hora a 1,62 en los últimos 100 días previo al informe, constituyen parte del estilo con el que logró llegar a la Presidencia en diciembre de 2023. La politóloga argentina María Esperanza Casullo dice ‘el uso del insulto personalizado y sus metáforas sexuales violentas no eran parte del lenguaje político establecido’. También el presidente argentino ha hecho una práctica común el atacar a los medios de comunicación y periodistas. La incitación a la violencia y el odio, está orientado a disciplinar, a generar miedo y silenciar a sectores
sociales/políticos que considera opositores a sus ideas. La violencia en el discurso retroalimenta a la violencia en los actos o hechos, lo que se puede constatar todos los miércoles frente al Congreso de la Nación en el accionar de la Policía Federal, Policía de la Ciudad de Buenos Aires, Prefectura, Gendarmería, más los servicios de inteligencia, contra los adultos mayores y jubilados. Un informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTIQ+, reveló un incremento de un 70% respecto del año anterior en los crímenes contra lesbianas, gays, bisexuales y personas trans en Argentina. Un outsider en Argentina – que considera subhumanos a sus opositores o quienes NO piensan como él – como su homónimo de Ucrania, llegó a la presidencia del país, con la misma misión: alineamiento irrestricto a los Estados Unidos y garantizar la pérdida de soberanía territorial y marítima.


El brutalismo adopta la forma de neoliberalismo

Para describir la progresiva deshumanización de una parte importante de la población humana y la humanización paralela de los dispositivos de inteligencia artificial, Mbembe utiliza el concepto del “gran reemplazo”. Según datos del Banco Mundial de 2021, el 60% de la población de menores ingresos se apropiaba del 4% del ingreso mundial, como contrapartida el 20% de la población de mayores ingresos se apropiaba del 87% del ingreso mundial. Esto asimismo tiene su correlato en una desigual distribución de los servicios ambientales y recursos naturales que nos ofrece la biosfera gratuitamente y que los hiper ricos se han asignado derechos de propiedad. De acuerdo a datos del Laboratorio de Desigualdad Mundial (WIL) que integra el economista francés Thomas Piketty, el 0,1% de la población mundial de mayores ingresos es responsable del 9% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono lo que es equivalente a las emisiones del 50% de la población más pobre. Por otro lado el 10% de la población de mayores ingresos es responsable del 51% de las emisiones globales. Para los hiper ricos un 50% de la población está deshumanizada (es un residuo fuera del mercado) y un 40% puja para no caer en la categoría subhumana.

Ese brutalismo adopta la forma de neoliberalismo, con un culto al “yo” que conforma un individualismo basado en la aparente felicidad artificial expuesta en las redes sociales, donde la espiritualidad es vaciada de de contenido, reduciéndola a un “yo” consumidor y a una libertad virtual que transforma en desechos a lo que quedan fuera del mercado, con un progreso material reducido a una minoría.

Mientras se continúe rindiendo pleitesía a la ley de la oferta y la demanda, se estará renunciando progresivamente a la irremplazabilidad de la condición humana. Para el dios mercado, somos consumibles y desechables, y nuestro valor varía en función de nuestra imprescindibilidad dentro del proceso económico. Llegamos así a la culminación de un camino que conduce a la deshumanización.

Se requiere para revertir esto una economía a escala humana, donde la necesidad del otro u otra también es mi necesidad en equilibrio con nuestra biosfera.

Como consecuencia del avance tecnológico, se utiliza cada vez más capital o maquinas por unidad de trabajo, es decir, se sustituye trabajo humano por maquinarias; en términos marxianos, crece la composición orgánica del capital, a partir de lo cual surge una población excedente, trabajadores subocupados, desocupados o ejército industrial de reserva. Como consecuencia de la Inteligencia Artificial (IA), o sea la capacidad de las máquinas para imitar funciones cognitivas humanas, esta tendencia tiende a profundizarse, con la reducción del tiempo de trabajo necesario para producir y reproducir una mercancía con el consiguiente aumento de la productividad: mayor producción en menor tiempo.

En la etapa actual del capitalismo tardío, el brutalismo, término que introduce el historiador camerunés Achille Mbembe, corresponde a un orden mundial, donde la lógica económica, tecnológica y biológica se fusionan, borrándose el límite entre lo humano y la máquina, caracterizado por la cuantificación y gestión de los cuerpos (humanos y máquinas) y naturaleza como desechos, extendiéndose la deshumanización colonial a escala global. Una brutalización de la aldea global, donde el poder se ejerce a través de la gestión de la muerte, la producción de cuerpos vulnerables y la frontera u obstáculos a la movilidad humana (migraciones). La diferencia entre el brutalismo de los regímenes democráticos y el de la barbarie colonial se sitúa en el grado de teatralización de la violencia que conduce a la muerte, es el caso en la actualidad del genocidio palestino que lleva adelante el Estado de Israel con el apoyo de EE.UU., que se transmite en vivo por medio de la TV y redes sociales, con la indiferencia de gran parte de los Estados y población mundial. Es el caso también de Argentina con la estafa de la deuda externa que se utiliza en la actualidad para el enriquecimiento del Banco JP Morgan, Blackrock y de los ex funcionarios del JP Morgan, que cumplen la función de estar en los dos lados del mostrador: por un lado como funcionarios del gobierno argentino contraen deuda pública en dólares, por el otro lado fugan capitales junto a sus empleadores del JP Morgan, Blackrock, etc, con un 10% de ganancia en dólares como piso por el carry trade. Lo anterior consiste en invertir dinero en activos denominados en pesos, ganar intereses y luego convertir esos pesos en dólares. La renta financiera surge del diferencial entre la tasa de interés en pesos y el crecimiento del precio del dólar (devaluación del peso). Para sostener esa política – a través de la captura corporativa del Estado argentino y el gobierno – buscan tener un superávit fiscal para pagar los intereses de deuda. De esta forma los ganadores son el capital financiero y sus socios locales que manejan la política económica. Los perdedores, cuerpos sobrantes, desechos o residuos son aquellos afectados por la reducción del gasto público en educación, salud, ciencia y técnica, etc, es decir, trabajadores, jubiladxs, estudiantes, pymes, industria nacional, etc. afectados por la reducción de la demanda interna. De esta forma se reduce al Estado y a sus tres poderes a la función represiva para garantizar el desguace de la patria argentina y de los argentinos en beneficio de la minoría plutocrática mencionada.

El brutalismo además de los hechos, se manifiesta en los discursos de Donald Trump, Netanyahu y sus siervos en el sur de Nuestra América. El lunes 4 de agosto de 2025, el presidente argentino Javier Milei señaló, ‘voy a dejar de usar insultos, a ver si están en condiciones de poder discutir ideas’. Un informe del diario de la familia Mitre revelaba que en sus primeros 12 meses en la Casa Rosada lanzó 4.149 descalificaciones contra quienes identificó como adversarios. La retórica de 0,70 insultos con contenido sexual por hora a 1,62 en los últimos 100 días previo al informe, constituyen parte del estilo con el que logró llegar a la Presidencia en diciembre de 2023. La politóloga argentina María Esperanza Casullo dice ‘el uso del insulto personalizado y sus metáforas sexuales violentas no eran parte del lenguaje político establecido’. También el presidente argentino ha hecho una práctica común el atacar a los medios de comunicación y periodistas. La incitación a la violencia y el odio, está orientado a disciplinar, a generar miedo y silenciar a sectores
sociales/políticos que considera opositores a sus ideas. La violencia en el discurso retroalimenta a la violencia en los actos o hechos, lo que se puede constatar todos los miércoles frente al Congreso de la Nación en el accionar de la Policía Federal, Policía de la Ciudad de Buenos Aires, Prefectura, Gendarmería, más los servicios de inteligencia, contra los adultos mayores y jubilados. Un informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTIQ+, reveló un incremento de un 70% respecto del año anterior en los crímenes contra lesbianas, gays, bisexuales y personas trans en Argentina. Un outsider en Argentina – que considera subhumanos a sus opositores o quienes NO piensan como él – como su homónimo de Ucrania, llegó a la presidencia del país, con la misma misión: alineamiento irrestricto a los Estados Unidos y garantizar la pérdida de soberanía territorial y marítima.


El brutalismo adopta la forma de neoliberalismo

Para describir la progresiva deshumanización de una parte importante de la población humana y la humanización paralela de los dispositivos de inteligencia artificial, Mbembe utiliza el concepto del “gran reemplazo”. Según datos del Banco Mundial de 2021, el 60% de la población de menores ingresos se apropiaba del 4% del ingreso mundial, como contrapartida el 20% de la población de mayores ingresos se apropiaba del 87% del ingreso mundial. Esto asimismo tiene su correlato en una desigual distribución de los servicios ambientales y recursos naturales que nos ofrece la biosfera gratuitamente y que los hiper ricos se han asignado derechos de propiedad. De acuerdo a datos del Laboratorio de Desigualdad Mundial (WIL) que integra el economista francés Thomas Piketty, el 0,1% de la población mundial de mayores ingresos es responsable del 9% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono lo que es equivalente a las emisiones del 50% de la población más pobre. Por otro lado el 10% de la población de mayores ingresos es responsable del 51% de las emisiones globales. Para los hiper ricos un 50% de la población está deshumanizada (es un residuo fuera del mercado) y un 40% puja para no caer en la categoría subhumana.

Ese brutalismo adopta la forma de neoliberalismo, con un culto al “yo” que conforma un individualismo basado en la aparente felicidad artificial expuesta en las redes sociales, donde la espiritualidad es vaciada de de contenido, reduciéndola a un “yo” consumidor y a una libertad virtual que transforma en desechos a lo que quedan fuera del mercado, con un progreso material reducido a una minoría.

Mientras se continúe rindiendo pleitesía a la ley de la oferta y la demanda, se estará renunciando progresivamente a la irremplazabilidad de la condición humana. Para el dios mercado, somos consumibles y desechables, y nuestro valor varía en función de nuestra imprescindibilidad dentro del proceso económico. Llegamos así a la culminación de un camino que conduce a la deshumanización.

Se requiere para revertir esto una economía a escala humana, donde la necesidad del otro u otra también es mi necesidad en equilibrio con nuestra biosfera.


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