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Hay cosas que nos quedan pendientes, luchas cotidianas, afectos perdidos, locuras por desatar. En este caso quisiera abordar un tema difícil para mí y que pude ir entendiendo mejor con el paso del tiempo. La militancia en la institución deportiva Club Atlético Independiente de Avellaneda, la génesis de un proyecto político y su rauda derrota luego de triunfar electoralmente el 18 de diciembre del 2011 con una lista llena de buena gente y deseosa de colaborar con el club.
El ecosistema del fútbol en Argentina es un caso de estudio mundial por cómo mantiene su base de generación y contención de jugadores, en un contexto solidario desde las múltiples asociaciones civiles sin fines de lucro que lo componen.
En ese esfuerzo por no dar el brazo a torcer a las Sociedades Deportivas Privadas, muchas almas generosas dan la vida por defender los colores de sus amores, militando horas enteras en las actividades deportivas o administración de las instituciones.
Es menester decir que son nuestros compatriotas que luchan diariamente por hacer del deporte, y en este caso del fútbol, una actividad de élite fuera de las lógica organizacionales que imperan en otros horizontes.
Pero no todo es un jardín de rosas, también hay unos pocos que sacan provecho con malas artes y objetivos espurios de este sistema solidario para proporcionarse ventajas para sí o que intentan lacerarlo, por venir con mandatos de aquellos que apuestan a la tierra arrasada para comprar los lotes a precio vil.
Esta nota es un homenaje a quienes dieron su vida y jugaron fuerte para que el fútbol de nuestra patria siga en manos de los socios. Nace de un libro editado por el sello Acercándonos, “Independiente 120 años de historia. Una visión desde el coleccionismo” de los historiadores Mario Curto y Claudio Keblaitis. Con este último compartí el recorrido de Independiente Místico, una agrupación partidaria que intentó algo distinto en cuanto a soluciones a poner en práctica sobre la realidad caótica de uno de los clubes más grandes del país. Espacio con el que no pudimos desentramar los nudos de la corrupción pasada y los intentos de desestabilización constantes de aquellos que sienten más los negocios que los colores.
— Claudio, me gustaría saber ¿cómo te hiciste hincha de Independiente? — A diferencia de muchos hinchas de generaciones actuales y pasadas, que nacen hinchas por mandato familiar, mi ligazón con Independiente nace por propia decisión allá por la infancia cuando en la casa de mi abuela veía por televisión los partidos de la Copa Libertadores de 1964/65. Un padre bostero, madre y hermana de los innombrables no me hacía un entorno familiar favorable así que inicié yo mismo mi dinastía roja en la familia. — Sos conocido como uno de los historiadores de clubes de fútbol más prolíficos en cantidad de información publicada, contanos un poco ese recorrido. — Si bien he sido apasionado por la historia en general desde chico fue allá por los comienzos de este siglo XXI que comencé a barrenar en las olas de la historia antigua de Independiente. Empecé yendo a las hemerotecas en busca de los huecos que dejaban las tradicionales historias del Club (como los fascículos “Independiente Una Mística Copera” entre otras) y esos huecos precisamente comenzaban en la época del amateurismo. Comencé buscando los resultados del clásico Independiente vs Racing en esa época pretérita y me fui encontrando con un Club que ya era grande previamente a la instauración del Profesionalismo en 1931. Así fui recabando datos y retrocediendo en esa especie de Túnel del Tiempo que eran los diarios viejos, llegando así al momento fundacional de Independiente. Cuando me encontré con una cantidad de datos inéditos y ahí se me ocurrió comenzar a darle formato de libro. En ocasión del primer Centenario fue que largué el primer tomo de la (hasta ahora) trilogía Alma Roja. — Este libro “Independiente 120 años de historia. Una visión desde el coleccionismo” es un trabajo de investigación con Mauricio Curto en el marco de los 120 años del club. No es menor la fecha porque ahí vos tuviste una gran disputa en función de el lugar y fecha de fundación del club con tu primer libro "Alma Roja I", ¿no? — Es cierto. Me encontré de manera fortuita con un grupo de gente que en las puertas del año 2004 venían con las mismas ideas mías de reivindicar al 4 de agosto de 1904 como verdadera fecha iniciática del Club Independiente. A partir de ahí y con un dato obtenido tras fatigosas jornadas en la Biblioteca Nacional (la exacta dirección del lugar de reunión de los fundadores de Independiente) el cual siempre se mencionaba de manera aleatoria y que llevó a instalar placas recordatorias en lugares incorrectos, fue que se me empezó a tener en cuenta en el círculo de los investigadores históricos. Esto cayó mal en el seno de aquellos que se creían dueños de la historia del Club avalando hechos erróneos sin fundamento, como los primeros resultados, las primeras canchas, la elección de los colores rojos y el descubrimiento del lugar de la fundación. Todo eso generó una disputa que llegó hasta el seno del Club donde realizamos fuertes debates imponiéndose gradualmente la verdad de los hechos y llegamos a los 120 años celebrándolos correctamente en 2024, año en que este monumental libro realizado con el amigo Curto vio la luz. — Como hinchas, nos encontramos sobre la base de un tiempo difícil del club para hacer parte de un proyecto de salvataje desde la militancia y el armado de la agrupación Independiente Místico, ¿cómo recordás esos momentos fundacionales? — Ese acercamiento a gente con ideas afines en aquel momento, entre quienes destaco a José Luis Kelly, Daniel Casal, a vos Fernando y a varios más que comenzamos a pensar primero y desarrollar después, el armado de una incipiente agrupación a la cual se fue sumando gente que demostraba el mismo desencanto y repulsión al modelo de gestión del tándem Ducatenzeiller / Comparada y pretendíamos un club “de y para” los socios que recuperara la dignidad que lo elevó al pedestal de Rey de América y como uno de los más grandes del mundo. Así fuimos nucleándonos con Rubén Vázquez y con la revista Siglo Rojo, editada por Acercándonos también, como órgano difusor del malestar del socio. A medida que crecíamos en el boca a boca y con los actos en los cuales reivindicábamos y homenajeábamos a los viejos héroes de la Historia del Club, fueron llegando más elementos con experiencia en agrupaciones de existencia previa como Claudio Ciancio o Valcarce. Las ideas eran buenas, las intenciones mejores, el esfuerzo incansable, pero todo era voluntarismo. Nos supimos ganadores antes de tiempo, pero no medimos la profundidad del barro en el que nos meteríamos y a los pocos días de asumir nos vimos imposibilitados de avanzar. Todo se redujo a salvar el día a día del Club.
Las diferencias intestinas, básicamente en la forma de encarar determinadas “batallas”, no tardaron en llegar y la consecuente grieta en la conducción del Club fue inevitable. El presidente electo no logró jamás concretar el apoyo económico que había prometido acercar, todo volvía a ser voluntarismo y entusiasmo personal. Un Club de la envergadura de Independiente era imposible de gestionar solo con esos valores: si no tenías los fondos frescos necesarios para levantar las inhibiciones, la quiebra estaba a la vuelta de la esquina y el plantel (que venía de hacer media campaña de descenso con Comparada) no respondía, el descenso fue otra consecuencia que muchos de mis compañeros subestimaron.
Aquel 24 de abril de 2014 cuando Cantero renunció a la presidencia del Club acompañado por un grupo de varios colegas de Comisión Directiva que también dimitieron, Independiente quedaba al borde de la acefalía y la consiguiente intervención del Club por Personas Jurídicas. Se debatía en el seno de la Comisión Directiva que quedó dejar al mismo en esa situación (que haya renuncias en bloque y se pudriera todo proponían algunos) en la cual era una incógnita el futuro del Club si era intervenido.
Quien te habla y unos pares de directivos nos negamos rotundamente a esa maniobra política y nos quedamos a hacer el esfuerzo para que Independiente ascendiera a Primera, cosa que logramos y llamar de inmediato a elecciones, lo cual también cumplimos.
Se limaron asperezas con la oposición acercando al grupo de “aportantes” que colaboraron en poner al plantel de Primera al día en cuestión de salarios. Moyano aceptaba ser candidato a presidente por la Agrupación Independiente si y solo si Independiente estaba en primera, con lo cual se desarma esa falacia que “Moyano nos devolvió a Primera”. Si no había Primera, no había candidatura de Moyano.
Hubo un momento de ilusión en el cual se barajó un gobierno de unidad de todas las agrupaciones políticas representativas pero las miserias personales primaron por sobre el bienestar y porvenir del Club. Yo me encontré de repente de historiador que narraba los hechos a protagonista de los mismos. Un trabajador que tuvo que renunciar al empleo para estar en el frente de batalla cotidiano que era encauzar esos días de transición. Muchos periodistas partidarios mala leche se regodeaban diciendo que “De Felipe era el verdadero presidente” pero jamás lo vi conciliando con los trabajadores de la sede para que levanten el paro, o reunido con Grondona para que adelante la plata de AFA tomada por gestiones anteriores, o hablando con los sponsors, así que yo tuve que dejar restos de mi propia vida, salud, familia, empleo en esa tarea titánica.
Algunos “maniáticos” me tildaron de traidor por no dejar el club a la deriva o me tiraron por la cabeza la responsabilidad del descenso cuando en ese momento yo estaba al frente del Colegio y ni pisaba los entrenamientos ni las concentraciones y ni siquiera conocía a Brindisi.
Solo hasta que se fue Cantero estaba subsumido a otras tareas y responsabilidades. No acepto esas críticas, pido que aquellos que son comentaristas de la realidad pero que nunca se hicieron cargo de estar al frente de algo más que hablar sean serios.
![]() Afiche del 28 de julio de 2011 en las campañas de reconocimiento a la historia olvidada del Club Atlético Independiente que se hacían desde Independiente Místico y con la dirección de Claudio Keblaitis. — Siempre hemos sido buenos compañeros y te aprecio porque fuiste sincero en las posiciones. En algunos momentos pudimos no coincidir pero en tus apreciaciones siempre estuvo la búsqueda por el mejoramiento de nuestro querido rojo. ¿Cuál es tu deseo personal y para el club en estos años que vienen? — Es cierto Fernando, y el sentimiento es mutuo, las diferencias fueron de táctica quizá y elevaron el debate más allá de lo deseado. Pero el tiempo cuajó eso y siempre recurrí a vos a la hora de editar nuevas obras.
Siempre deseé lo mejor para Independiente, renuncié a ser socio el mismo día que finalicé mi mandato pues consideré que el hecho de formar parte de la gestión de Cantero me hacía indigno de seguir siendo socio aun teniendo en cuenta las salvedades que hice mención recién. No hay día de mi vida en el cual no esté haciendo (a la distancia) algo por el Club: sigo investigando, sigo escribiendo, editando, comprando material de archivo y exponiéndolo en mis redes (@ImagenesRojas e X).
La esperanza de uno respecto al futuro del Club choca con la realidad de conducciones mediocres que no alcanzan a cumplir los objetivos por los más diversos motivos. Lo que vislumbro es una renovación absoluta de los cuadros dirigenciales en todas las agrupaciones tradicionales y que ese trasvasamiento generacional traiga aparejado buenos resultados con el consiguiente retorno a los momentos de grandeza que destacan en mis libros y deseo que sean concretados en la vida real, no solo recordados en páginas de celulosa y tinta.
— A mí no me fue mejor, en la primera que pudieron también me borraron de socio, fueron maniobras posteriores para sacar de órbita a la oposición que no pueden controlar. Bueno, muchas gracias Claudio. Seguimos en combate por nuestro querido club desde donde estemos. — La lucha tiene esos sinsabores pero seguimos. Hemos sido honestos y el tiempo se encargará también de poner las cosas en su lugar. |
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