

El éxito del Eternauta deja algunas cosas en claro. En primer lugar, que la calidad del cine y la producción audiovisual argentina es de primer nivel mundial, lo cual además de cultivar la cultura y generar empleo, le hace ganar plata al país. En esta oportunidad, la serie en cuestión generó un ingreso mayor a los 50 millones de dólares, siendo top 3 a nivel mundial en la plataforma Netflix. En segundo lugar, la profundidad de los conceptos y la compleja problemática que aborda convoca a la reflexión, al estudio y a la toma de conciencia de los padecimientos que hemos soportado históricamente, así como de los peligros que estamos afrontando como sociedad en este preciso momento.
Sobre el final de la serie, se observa una masa considerable de individuos que parecen drogados, siendo manejados como marionetas por parte de un poder superior. Los “bichos” son aparentemente los enemigos, pero en dicha escena aparecen juntos con las personas. Viendo eso, el protagonista se pregunta: “¿Hombres y bichos juntos? ¿Cómo se entienden? ¿En qué idioma hablan?” Unos minutos después se revela la cuestión, y el protagonista destaca: “Ese es el verdadero enemigo, esa cosa los controla, son como robots”.
En 1925, Sigmund Freud lo había sugerido en su obra “Inhibición, síntoma y angustia”, explicando lo siguiente: “Si en una sociedad, el gobierno estuviese por lanzar una medida que favorece a las mayorías, pero que resulta adversa a los intereses de una pequeña minoría, esa minoría procede a tomar el poder de la prensa, a través de la cual trabaja la soberana opinión pública y logra interceptar aquella medida”. En resumidas palabras, cuando el poder económico maneja la prensa, es capaz de engañar a la sociedad, convenciéndola de mentiras a través de la insistencia y la instalación de contradicciones que confunden a quienes carecen de formación e información suficiente.
Atendamos al hecho de que una parte significativa da la población salió a festejar que la condenaron a Cristina por la “Causa Vialidad”, lo cual podría considerarse un acto loco, psicótico, ya que hay algunas cosas que se saben, que son públicas. La auditoría de Javier Iguacel, funcionario de Macri y por consiguiente enemigo del pueblo, reconoció textualmente que “No se evidencian deficiencias constructivas como así tampoco tareas que hayan estado sin ejecutar. Las obras están hechas. Relevamos 2.200 km. de obra ejecutadas y presentan como anomalías 925 metros, que es el 0,1% del total”. Asimismo, el fiscal Luciani admite que “no hay prueba de que haya obras que no se hayan hecho, ni que haya tramos que se pagaron y no se construyeron, ni tampoco existe asociación ilícita”. Mientras tanto, el fiscal Marijuán confesó que no pudo encontrar ninguna de las pruebas que buscaba, declarando que “La descomunal masa de dinero que Lázaro Báez lavaba, así como la compra de innumerables muebles e inmuebles, proviene sólo de la evasión fiscal y no de la asignación irregular de la obra pública direccionada a su favor, lo cual aleja el centro de la escena delictual del poder político”. Sin embargo, esta gente exclamaba que se hizo justicia porque “la chorra” robó.
Lo cierto es cómo fue la realidad. Desde el 2003 al 2015, la pavimentación y cuidado de las rutas de todo el país, así como la construcción de autopistas fue la mayor de nuestra historia, contribuyendo al desarrollo del turismo interno y receptivo, se aumentó el PBI desde 130.000 millones de dólares hasta 610.000 millones de dólares, alcanzando el puesto 20 dentro de los 190 países del mundo, disminuyó el desempleo desde 23% al 6%, bajó la pobreza desde el 60% al 30% según la UCA, logró los salarios y jubilaciones más altos de Latinoamérica, bajó la deuda externa en moneda extranjera desde 160% a 11% del producto, incluyó a más de 5 millones de personas al sistema jubilatorio con medicamentos gratuitos, obra social (PAMI), beneficios múltiples y hospitales recuperados y entregados al PAMI, se amplió el sistema de red de cloacas del 40% al 75%, se crearon 16 universidades públicas y más de 1.800 escuelas, se entregaron más de 3 millones de computadoras con el Plan Conectar Igualdad, se financiaron programas de inclusión académica y movilidad social ascendente como el Fines y el Progresar, se creó la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Fertilización Asistida, el Plan de los 1.000 días, el Plan Qunitas, se amplió el calendario de vacunas de 6 a 16, se desplegó el Plan “Argentina Sonríe” como atención odontológica para todos, se recuperaron Aerolíneas Argentinas, YPF y otras empresas estratégicas, así como los fondos previsionales, se repatriaron científicos, se construyeron Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner para estimular la cultura, la información, la difusión tecnológica, el arte y el entretenimiento para grandes y chicos, todo entrelazado inteligentemente, se renovaron los trenes y las líneas férreas, se reactivaron Atucha I y Atucha II así como se construyó nuestra tercera central atómica, Embalse, se desarrolló IMPSA, consagrándose como una de las empresas tecnológicas más destacadas del mundo, exportando numerosos productos tales como reactores nucleares a países desarrollados, se desarrolló la Televisión Digital Abierta con Fútbol Para Todos Gratis, se activó la industria satelital lanzando 2 satélites propios, se entregaron más de 3.500 viviendas a través del Plan Procrear, se fortaleció la integración regional de Latinoamérica, se proyectó la inclusión al BRICS, que es un bloque de cooperación estratégica entre países que conforma el 50% de la población del mundo y el 40% del producto global que nos conduciría a nuestra desdolarización, y mucho más como las Leyes de Tierras y de Glaciares que sirven como protección frente a la ambición extranjera.
Pero la inoculación de mentiras a través de diversos mecanismos, hizo que para votar en contra de la corrupción, mucha gente vote a Macri, el tipo más corrupto de la historia de la humanidad, algo inentendible. Se volvió a desmantelar la industria, desarticular el empleo, endeudar al país otra vez y desarmar todos los lazos productivos internos y externos, sometiéndonos a los caprichos de EEUU, el FMI y el veloz enriquecimiento de la bicicleta financiera.
El gobierno de Alberto Fernández reparó bastante de la destrucción hecha por Macri pero lo que vino luego es lo que atemoriza al extremo. Luego de cantar “el que no salta es un inglés” y “En Argentina nací, tierra de Diego y Lionel, de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré...”, se eligió como presidente a Milei, cuyos ídolos son Margaret Thatcher, Winston Churchill y Ronald Reagan, tres enemigos históricos de nuestro país. Increíble.
Los riesgos son terribles. El plan norteamericano y sionista de vaciar nuestro país para venir a ocuparlo y robarse todo está diseñado desde hace mucho, y así lo han explicitado desde el Comando Sur de EEUU y desde las manifestaciones sionistas como la expresada por el Rabino Bergman, quien dijo que “Argentina como tierra prometida debe ser partida y repartida”.
Milei es servil a ellos y, por ende, enemigo de nuestra patria y de nuestro pueblo. Liberó las importaciones, generó la inflación en dólares más alta de nuestra historia, quitó los programas de promoción industrial, reeditó la bicicleta financiera, eliminó los subsidios a la zona fría que protege a los habitantes de la Patagonia, está permitiendo la construcción de una base militar norteamericana en Ushuaia, está eliminando la Ley de Tierras y la Ley de Glaciares y puso todo a la venta con preferencia para las empresas norteamericanas, incluyendo nuestros glaciares y nuestras represas hidroeléctricas.
El presente da miedo, pero más miedo da que tantos hermanos argentinos estén bajo los efectos del control de nuestro enemigo.
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El éxito del Eternauta deja algunas cosas en claro. En primer lugar, que la calidad del cine y la producción audiovisual argentina es de primer nivel mundial, lo cual además de cultivar la cultura y generar empleo, le hace ganar plata al país. En esta oportunidad, la serie en cuestión generó un ingreso mayor a los 50 millones de dólares, siendo top 3 a nivel mundial en la plataforma Netflix. En segundo lugar, la profundidad de los conceptos y la compleja problemática que aborda convoca a la reflexión, al estudio y a la toma de conciencia de los padecimientos que hemos soportado históricamente, así como de los peligros que estamos afrontando como sociedad en este preciso momento. Sobre el final de la serie, se observa una masa considerable de individuos que parecen drogados, siendo manejados como marionetas por parte de un poder superior. Los “bichos” son aparentemente los enemigos, pero en dicha escena aparecen juntos con las personas. Viendo eso, el protagonista se pregunta: “¿Hombres y bichos juntos? ¿Cómo se entienden? ¿En qué idioma hablan?” Unos minutos después se revela la cuestión, y el protagonista destaca: “Ese es el verdadero enemigo, esa cosa los controla, son como robots”. En 1925, Sigmund Freud lo había sugerido en su obra “Inhibición, síntoma y angustia”, explicando lo siguiente: “Si en una sociedad, el gobierno estuviese por lanzar una medida que favorece a las mayorías, pero que resulta adversa a los intereses de una pequeña minoría, esa minoría procede a tomar el poder de la prensa, a través de la cual trabaja la soberana opinión pública y logra interceptar aquella medida”. En resumidas palabras, cuando el poder económico maneja la prensa, es capaz de engañar a la sociedad, convenciéndola de mentiras a través de la insistencia y la instalación de contradicciones que confunden a quienes carecen de formación e información suficiente. Atendamos al hecho de que una parte significativa da la población salió a festejar que la condenaron a Cristina por la “Causa Vialidad”, lo cual podría considerarse un acto loco, psicótico, ya que hay algunas cosas que se saben, que son públicas. La auditoría de Javier Iguacel, funcionario de Macri y por consiguiente enemigo del pueblo, reconoció textualmente que “No se evidencian deficiencias constructivas como así tampoco tareas que hayan estado sin ejecutar. Las obras están hechas. Relevamos 2.200 km. de obra ejecutadas y presentan como anomalías 925 metros, que es el 0,1% del total”. Asimismo, el fiscal Luciani admite que “no hay prueba de que haya obras que no se hayan hecho, ni que haya tramos que se pagaron y no se construyeron, ni tampoco existe asociación ilícita”. Mientras tanto, el fiscal Marijuán confesó que no pudo encontrar ninguna de las pruebas que buscaba, declarando que “La descomunal masa de dinero que Lázaro Báez lavaba, así como la compra de innumerables muebles e inmuebles, proviene sólo de la evasión fiscal y no de la asignación irregular de la obra pública direccionada a su favor, lo cual aleja el centro de la escena delictual del poder político”. Sin embargo, esta gente exclamaba que se hizo justicia porque “la chorra” robó. Lo cierto es cómo fue la realidad. Desde el 2003 al 2015, la pavimentación y cuidado de las rutas de todo el país, así como la construcción de autopistas fue la mayor de nuestra historia, contribuyendo al desarrollo del turismo interno y receptivo, se aumentó el PBI desde 130.000 millones de dólares hasta 610.000 millones de dólares, alcanzando el puesto 20 dentro de los 190 países del mundo, disminuyó el desempleo desde 23% al 6%, bajó la pobreza desde el 60% al 30% según la UCA, logró los salarios y jubilaciones más altos de Latinoamérica, bajó la deuda externa en moneda extranjera desde 160% a 11% del producto, incluyó a más de 5 millones de personas al sistema jubilatorio con medicamentos gratuitos, obra social (PAMI), beneficios múltiples y hospitales recuperados y entregados al PAMI, se amplió el sistema de red de cloacas del 40% al 75%, se crearon 16 universidades públicas y más de 1.800 escuelas, se entregaron más de 3 millones de computadoras con el Plan Conectar Igualdad, se financiaron programas de inclusión académica y movilidad social ascendente como el Fines y el Progresar, se creó la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Fertilización Asistida, el Plan de los 1.000 días, el Plan Qunitas, se amplió el calendario de vacunas de 6 a 16, se desplegó el Plan “Argentina Sonríe” como atención odontológica para todos, se recuperaron Aerolíneas Argentinas, YPF y otras empresas estratégicas, así como los fondos previsionales, se repatriaron científicos, se construyeron Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner para estimular la cultura, la información, la difusión tecnológica, el arte y el entretenimiento para grandes y chicos, todo entrelazado inteligentemente, se renovaron los trenes y las líneas férreas, se reactivaron Atucha I y Atucha II así como se construyó nuestra tercera central atómica, Embalse, se desarrolló IMPSA, consagrándose como una de las empresas tecnológicas más destacadas del mundo, exportando numerosos productos tales como reactores nucleares a países desarrollados, se desarrolló la Televisión Digital Abierta con Fútbol Para Todos Gratis, se activó la industria satelital lanzando 2 satélites propios, se entregaron más de 3.500 viviendas a través del Plan Procrear, se fortaleció la integración regional de Latinoamérica, se proyectó la inclusión al BRICS, que es un bloque de cooperación estratégica entre países que conforma el 50% de la población del mundo y el 40% del producto global que nos conduciría a nuestra desdolarización, y mucho más como las Leyes de Tierras y de Glaciares que sirven como protección frente a la ambición extranjera. Pero la inoculación de mentiras a través de diversos mecanismos, hizo que para votar en contra de la corrupción, mucha gente vote a Macri, el tipo más corrupto de la historia de la humanidad, algo inentendible. Se volvió a desmantelar la industria, desarticular el empleo, endeudar al país otra vez y desarmar todos los lazos productivos internos y externos, sometiéndonos a los caprichos de EEUU, el FMI y el veloz enriquecimiento de la bicicleta financiera. El gobierno de Alberto Fernández reparó bastante de la destrucción hecha por Macri pero lo que vino luego es lo que atemoriza al extremo. Luego de cantar “el que no salta es un inglés” y “En Argentina nací, tierra de Diego y Lionel, de los pibes de Malvinas que jamás olvidaré...”, se eligió como presidente a Milei, cuyos ídolos son Margaret Thatcher, Winston Churchill y Ronald Reagan, tres enemigos históricos de nuestro país. Increíble. Los riesgos son terribles. El plan norteamericano y sionista de vaciar nuestro país para venir a ocuparlo y robarse todo está diseñado desde hace mucho, y así lo han explicitado desde el Comando Sur de EEUU y desde las manifestaciones sionistas como la expresada por el Rabino Bergman, quien dijo que “Argentina como tierra prometida debe ser partida y repartida”. Milei es servil a ellos y, por ende, enemigo de nuestra patria y de nuestro pueblo. Liberó las importaciones, generó la inflación en dólares más alta de nuestra historia, quitó los programas de promoción industrial, reeditó la bicicleta financiera, eliminó los subsidios a la zona fría que protege a los habitantes de la Patagonia, está permitiendo la construcción de una base militar norteamericana en Ushuaia, está eliminando la Ley de Tierras y la Ley de Glaciares y puso todo a la venta con preferencia para las empresas norteamericanas, incluyendo nuestros glaciares y nuestras represas hidroeléctricas. El presente da miedo, pero más miedo da que tantos hermanos argentinos estén bajo los efectos del control de nuestro enemigo. |
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