El 24 de febrero de 1949 el día despertó con una Palestina totalmente distinta a la del Mandato británico. El Estado judío era ya una realidad, no aceptada por el pueblo palestino despojado y exhausto, pero imposible de ignorar. El reparto era un hecho, pero no según el plan de la resolución 181 de la ONU. Más allá de los límites señalados por el mapa de la partición, Israel había invadido la Cisjordania...